El show de Añez continua, pero sin su elenco

Como en el clímax de un libreto o guion literario, la expresidenta de facto Jeanine Añez continúa presentando sorpresas a la población desde su cubículo privilegiado con ambientes cómodos en el penal de Miraflores de la ciudad de La Paz, mediante un compilado de escenas reproducidas al estilo de las famosas novelas mexicanas que muestran sufrimiento, llanto y victimización, aspectos que evidencian una campaña de sensibilización en el ámbito comunicacional, con el apoyo de medios de prensa, líderes políticos de derecha y cabezas de organismos internacionales que avalaron a su gobierno inconstitucional en noviembre de 2019.

Esta vez sin su elenco, que fugó del país una vez que la justicia emitió mandamientos de aprehensión desde inicios de año por el golpe de Estado, y ahora en total abandono, Añez, de 54 años de edad, días atrás intentó rasgarse la piel con una hoja de afeitar, que a simple vista de las fotografías difundidas en las redes sociales no debió pasar la primera de cuatro capas de la piel, pero se armó todo un escenario mediático por esa situación que invisibilizó el sufrimiento y pedido de justicia de más de un año de las familias de los 38 muertos en las masacres ejecutadas en Sacaba y Senkata, donde militares –según el informe del GIEI– dispararon a matar, amparados en un Decreto Supremo aprobado por el gobierno de facto.

¡Liberen a Añez! ¡Que se defienda en libertad! o ¡Arresto domiciliario! Clamaban unas cuantas decenas de seguidores de Añez en puertas del penal de Miraflores, olvidando las responsabilidades que tuvo ésta durante su gobierno e intentando llamar la atención para tratar de afectar la imagen del gobierno constitucional del presidente Luis Arce, que dejó en manos de la justicia boliviana ese caso para que no queden en la impunidad las muertes ocurridas en noviembre de 2019 y las sanciones a las cabezas del golpe de Estado promovido por la derecha política.

Una de las actitudes que generó polémica en la población fue el llanto que simularon el exministro y alcalde de La Paz, Ivan Arias, y la senil presidenta de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos, Amparo Carvajal, en puertas de ese reclusorio, por los supuestos maltratos y vulneración de los derechos de la exautoridad, que cuenta con la atención de al menos seis doctores, tres enfermeras y la compañía de sus hijos de forma diaria en su celda para garantizar su salud, contrario a lo que tienen todas las reclusas y reclusos a nivel nacional, motivo por el que estos últimos organizaron motines para exigir igualdad de derechos.

En este caso es repugnante ver esos privilegios en ese penal donde también cumplen pena mujeres por casos minúsculos con relación a lo que pasó en noviembre de 2019 y ver actuar a una activista de Derechos Humanos pidiendo liberación y justicia para Añez y no así para las víctimas. Como dicen los memes “Esto sólo pasa en Bolivia”.

Para rematar, los medios de prensa identificados y alineados a la derecha rotulan todos los días en sus portadas la situación de Añez más que el informe del GIEI y los derechos vulnerados durante el gobierno de facto, como si la derecha hubiese pagado millones en publicidad, para distraer e informar de forma parcializada a la población, que apenas recupera su economía que fue afectada por la pandemia y la mala administración del Estado en 2020.

En este show mediático, además, se priorizan declaraciones de personas como Carlos Mesa y Fernando Camacho, aliados de Añez en 2020 y parte de los que promovieron el golpe de Estado con sus discursos circunstanciales de provocación, mismos que –al igual que el gabinete ministerial de Añez y Waldo Albarracín– ya deben contar con un plan para salir del país en caso de que el Ministerio Público emita una orden de aprehensión en su contra por el caso golpe de Estado.

Sin más estrategias y jugadas inteligentes, la exmandataria de facto “se encuentra” en la frontera de su quiebre emocional”, por lo que la “pandilla de delincuentes” –dos expresidentes y dos líderes de oposición– buscan su libertad para que no delate su papel en el golpe de Estado de 2019, como afirman algunos comentaristas.

Ojalá pronto acabe este capítulo novelístico y los bolivianos encontremos “VERDAD Y JUSTICIA” para retomar la tranquilidad y estabilidad que nos caracterizó durante 14 años en el continente.

El Vanguardiano
Miembro del Colectivo La Vanguardia
Militante del MAS y del Proceso de cambio.

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